- ¿Ha sentido que sus proyectos de desarrollo de soluciones informáticas tardan mucho para generar el valor esperado?
- ¿Usted o sus clientes han esperado por el resultado de un proyecto informático mucho tiempo, y al recibir el resultado, se encuentra muy lejos del esperado?
- ¿Siente que la comunicación con y entre los miembros de sus equipos de desarrollo no es la mejor y esto afecta la entrega de valor de su organización?
Si la respuesta a cualquiera de estas 3 preguntas es sí, ha llegado al blog correcto, y le instamos a seguir adelante en la lectura!
Comúnmente , las organizaciones sin una metodología clara o sencilla para desarrollar e implementar productos de software, sufren al menos uno de los 3 dolores mencionados previamente, ya sea por que no se tiene un panorama completo de la visión final de cada producto, la coordinación de sus equipos de desarrollo e implementación no es la mejor, o el desarrollo del producto es un proceso aislado de la retroalimentación de los clientes finales, generando resultados muy distantes de los requeridos.
Ahora bien, abordemos cada uno de estos puntos de dolor, para tener una mayor claridad de cómo la introducción de metodologías ágiles a la mezcla puede convertirse en el ingrediente secreto para contrarrestarlos.
Entrega de productos que no generan el valor esperado al cliente
En desarrollos de productos con metodologías tradicionales, se establece un contrato con la visión del cliente o los involucrados en un momento en el tiempo. A partir de este momento, el equipo de desarrollo procede a implementar lo solicitado en el contrato, con su propia interpretación de los requerimientos solicitados y se emprende la ruta hacia la insatisfacción del cliente.
Insatisfacción, si, leyó bien el párrafo anterior, y es muy fácil saber que esa es la ruta que lleva el desarrollo, dado que todo el proceso de implementación está desacoplado de la retroalimentación de los clientes, que consecuentemente, es una de las ganancias de las metodologías ágiles: Los ciclos retroalimentación constantes gracias al involucramiento constante del dueño del producto y los involucrados
Entrega de valor tardía
El valor de un producto se obtiene a partir del momento en que dicho producto puede ser usado. Utilizando metodologías tradicionales, el cliente establecería un contrato para la entrega de un producto, y tendría que esperar hasta el final de dicho contrato para conocer y usar su producto.
Bajo una metodología ágil, el cliente vería resultados o entregas cortas, que le permitirían evaluar el resultado de sus hipótesis sobre el producto, brindar retroalimentación efectiva y lograr que el producto se acerque cada vez más a su visión final, obteniendo resultados funcionales para el cliente a cada paso del camino, y no sólo al final.
Problemas de comunicación con y entre los miembros del equipo
Una vez iniciado un proyecto bajo una metodología tradicional, la dinámica de trabajo se reduce a una división de responsabilidades a lo interno del equipo de trabajo, con sesiones esporádicas de coordinación y estatus, observando diagramas de Gantt y tomando decisiones sobre visiones generales del producto.
Esta dinámica dificulta la colaboración del equipo, evita que la coordinación sea la adecuada para lograr resultados en menor tiempo, y sin la participación constante del cliente, se convierten en los ingredientes de la receta para el fracaso y la insatisfacción.
Bajo una metodología ágil, la comunicación del equipo es constante, a lo interno y con los involucrados alrededor del producto, la retroalimentación fluye desde todas las aristas, y la planificación y coordinación se intensifica, realizándose diariamente, no mensual o semestralmente, lo que nos acerca más al objetivo, y disminuye el riesgo en ese camino.
Si desea conocer más acerca de cómo las metodologías ágiles le pueden apoyar en la generación de valor para sus productos y servicios informáticos, búsquenos en www.qubosystems.com, estamos a su servicio.
Fuentes

